¡Nos encanta!
Más de 25 años en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Getafe
Más de 25 años en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Getafe
Rotando en Unidades como la de Grandes Quemados desde 2016
Rotando en Unidades como la de Grandes Quemados desde 2016
Desde Celadores de Madrid , en nuestra sección “Celadores: el alma de los pasillos”, nos alegra presentar la experiencia de Dani y José Carlos, dos celadores que desempeñan su labor en las Unidades de Grandes Quemados de La Paz y Getafe. Más que un mero apoyo logístico, su trabajo diario exige empatía, formación constante y un gran sentido humano para atender a pacientes en momentos especialmente delicados.
Su cercanía y profesionalidad no solo alivian la carga física y emocional de quienes sufren quemaduras graves, sino que también aportan una dosis de calidez que marca la diferencia en su recuperación. La implicación de Dani y José Carlos en estos hospitales de referencia es un ejemplo de cómo la experiencia y la calidad asistencial van de la mano, reforzando la atención integral que se ofrece en La Paz y Getafe.
A lo largo de esta entrevista, profundizaremos en sus motivaciones y sus vivencias como celadores.
¡Empecemos!
Desde 1998, casi nada.
Llevo trabajando en la unidad de Grandes Quemados unos 5 años en el turno de mañana, de manera discontinua, puesto que somos muchos los compañeros que rotamos por la unidad.
La relación suele ser larga ya que suelen pasar mucho tiempo ingresado y además como colaboramos con los fisioterapeutas nos da para pasar tiempo con ellos.
Al llegar a la Unidad, me gusta ponerme al día sobre los pacientes nuevos y los pacientes que ya estaban ingresados, de lo que tienen programado para ellos, a parte de los aseos diarios. La planta se divide en dos, por un lado están las habitaciones con pacientes de cirugía plástica y quemados que no precisan de cuidados intensivos y, por otro lado, está la zona crítica. Estamos siempre dos celadores para la planta y para la unidad de críticos. Como, actualmente, es una unidad polivalente, es decir, que no sólo es una unidad de Grandes Quemados, sino que hay pacientes críticos, politraumatizados, de cirugía plástica y otras circunstancias que requieran cuidados intensivos, a primera hora suelen poner en cuestión todo lo que se le va a hacer a cada paciente y se actúa en función de ello. Las curas a realizar suelen tener preferencia a la hora de organizar la jornada de trabajo, ligado a la disponibilidad de los distintos profesionales.
Sobre todo se trata de saber dónde está quemado, injertado y operado. Hay cirugías que se pueden perder. Y en otras patologías como la necrosis epidérmica tóxica ser muy creativo a la hora de movilizar por que suele doler mucho.
Las técnicas que utilizamos tienen que ver mucho con el estado y la tipología del paciente.
Se suelen movilizar como cualquier paciente de críticos, teniendo en cuenta qué zonas del paciente podemos tocar y que nos permita movilizarle sin ir en su perjuicio o que le puedan acarrear más lesiones.
Siempre hay que seguir las indicaciones de enfermería para un correcto uso de la movilización.
Normalmente, si la movilización lo permite, utilizamos las zonas “sanas” para ayudarnos a mover al paciente para las tareas propias de su higiene o de sus medidas de confort.
En una cura de un paciente quemado, normalmente estamos presentes uno o dos celadores en función de la disponibilidad para ayudar en su movilización. Por ejemplo, si hay que curar miembros inferiores, levantamos y sujetamos las piernas para que enfermería o los médicos puedan proceder con la cura, siempre de una forma estéril, es decir, que nos preparamos como el resto del equipo (gorro, bata, mascarilla y guantes, a veces estériles, en función de si tenemos que movilizar en una parte de la herida o con gasas estériles para no contaminar nada y cumplir con los protocolos.
Es importante seguir los protocolos y las indicaciones de enfermería para no ir en perjuicio del paciente, para protegernos a nosotros mismos y para no propagar posibles infecciones al resto de pacientes.
Siempre al principio y al final una buena higiene de manos con las soluciones hidroalcohólicas o agua y jabón.
Lo principal es adentrarse a lo que sabes que necesitas y tranquilidad, sabiendo lo que tienes que hacer todo es más fácil.
Como en cualquier ámbito, siempre hay que estar alerta ante una posible situación de emergencia. Los celadores en esta unidad siempre estamos presentes y disponibles por si surgen este tipo de situaciones, tanto para movilizar al paciente, facilitar lo antes posible cualquier tipo de aparataje que se precise o para trasladar al paciente, entre otras.
Por un lado la penosidad, las curas son largas y a mucha temperatura y por otro se puede hacer los días muy rutinarios para bien y para mal.
En cuanto a la forma de trabajar, es muy similar al resto de áreas del hospital, aunque, existen diferencias.
Bajo mi percepción, en la unidad de quemados veo una relación más cercana y estrecha entre todos los profesionales, desde médicos hasta el personal de limpieza, mucho más hermética, como si de una gran “familia” se tratara.
Dadas las circunstancias de cada paciente, la colaboración entre todos los profesionales dentro del equipo es muy importante y está muy estructurada. Diariamente, los médicos de cirugía plástica hacen un “pase” o reunión inicial con el equipo, donde concretan el estado actual del paciente y establecen el tratamiento a seguir en cuanto a las curas a realizar.
También hay un equipo de curas formado por TCAE y enfermero/a que exclusivamente se encargan de las curas durante su jornada de trabajo.
El baño salino, se utiliza para la cura del ingreso y para curas más profundas.
Uno de los equipamientos con los que cuenta esta unidad con respecto a otras áreas es la sala de curas.
En ella, una de las principales herramientas de las que se ayudan los profesionales son las bañeras metálicas, que se complementa con una grúa articulada en forma de camilla que se puede introducir en la bañera. Se usa para lavar a los pacientes de una forma más sencilla y completa.
Según cuentan los celadores que lleva muchos años en el hospital, era muy común ayudarse de esta herramienta para lavar a los pacientes. En la actualidad su frecuencia de uso ha bajado.
Muy coordinada y va en función de las necesidades del paciente, somos muchos y no queda otra que estar bien coordinados . Todos los turnos se planifican el trabajo, sabiendo que es dinámico y puede cambiar.
En general, como ya he dicho anteriormente, hay una buena relación entre todos los miembros del equipo. Todo está bien estructurado y se organiza a primera hora para la correcta atención de todos los pacientes tanto de la unidad de críticos como de la planta.
Principalmente movilización y traslado de pacientes pero también somos el nexo de la unidad con otros servicios como esterilización, farmacia y otras plantas. También tenemos que comprobar el material como monitores portátiles, baterías de las grúas, balas de oxígeno, respiradores portátiles. .. todos los turnos se revisan.
Los celadores, como en la gran mayoría de las áreas de un hospital, son fundamentales. En una unidad de críticos y, especialmente, en la unidad de quemados, los celadores juegan un papel imprescindible, en cuanto a la movilización de cargas, traslado de pacientes o de materiales pesados y aparatajes.
Algo de formación del hospital, pero sobre todo de mis compañeros/as y años de trabajo.
No, no hemos recibido una formación específica para trabajar en esta unidad, o por lo menos yo personalmente. Creo que el día a día en la unidad aprendiendo y siguiendo las indicaciones de los compañeros y demás profesionales es la mayor formación de la que disponemos.
Generalmente bien, hay momentos difíciles pero ya te digo que suele salir bien.
En general, los momentos de alta presión se manejan con bastante tranquilidad y serenidad por parte de la gran mayoría de profesionales de la unidad, cada uno en su papel y siguiendo las indicaciones de los médicos y enfermeras, algo que me ha llamado mucho la atención desde que frecuento la Unidad.
Por un lado en el Summa ya somos personal sanitario, por otro en los hospitales nuevos no estamos. Difícil.
A mi modo de ver y, dada la corta experiencia que tengo en la unidad, creo que la presencia de los celadores en este tipo de unidades seguirá siendo imprescindible dentro del equipo. Las labores que hacemos son importantes para que el resto de profesionales puedan realizar su trabajo también.
Capacidad de aprendizaje y adaptación , no sabes que pasará en el turno.
No creo que haya que tener habilidades concretas o especiales para trabajar en una unidad de estas características.
Lo que sí creo es que hay que tener buena predisposición, ser atento, colaborar en todo lo que podamos y nuestro cometido nos permita (dentro de nuestras funciones) y ser generoso en el esfuerzo para que la atención a los pacientes, por parte de los celadores, sea la mejor posible.
Resolución de conflictos, fisioterapia, comunicación con los pacientes.
La formación continua creo que es importante, no solo para seguir aprendiendo, sino para que las cosas aprendidas no se olviden. Nunca estaría de más recibir formación específica relacionada con los grandes quemados, en cuanto a diferentes técnicas de movilización (no solo para la correcta atención al paciente, sino para nuestra propia salud) o la prevención de riesgos laborales en actuaciones frente a infecciones por el manejo de heridas de los pacientes que movilizamos.
Por parte de los compañeros sin duda. Por las autoridades no tanto. En ocasiones se aumenta la cartera de servicios sin implementar el número de celadores.
Creo que existe la percepción general dentro del gremio de celadores que nuestra profesión no está valorada suficientemente dentro del sistema. Estoy de acuerdo con ello. Muchos de los sistemas que conocemos mundialmente y a lo largo de la historia están muy jerarquizados, lo que lleva a una inevitable mayor valoración sobre los puestos más importantes dentro de un sistema. En el caso del sistema sanitario, creo que el COVID ha ayudado un poco más a valorar la figura del celador de una forma más positiva por parte de la sociedad, se ha hecho más visible y esto ha ayudado en ello.
Algunos vienen con algo de formación, antes no era así en ningún caso.
En general no he notado cambios, aunque sí desde una perspectiva personal.
Desde mi propia experiencia, creo que estar de una manera continua en una unidad ayuda a integrarte mejor con el resto de profesionales.
Si empiezas a trabajar de una forma más constante en ciertas unidades vas conociendo la manera de trabajar de los distintos profesionales y te vas adaptando. Eso hace que te empiecen a tener en consideración y favorezca la integración.
Paciencia y ganas de aprender.
Bueno, creo que, sobre todo, hay que tener predisposición y ganas de aprender, porque son unidades muy poco comunes en el resto de hospitales tanto de la Comunidad de Madrid como del resto de España. Los pacientes requieren de ciertas técnicas que únicamente se realizan en estas unidades y hay que estar preparados.