Entrevistas

Conversando con celadores

Carmen Calatayud

Hospital Clínico San Carlos

retrato de Carmen Calatayud

Celadora

Hospital Clínico San Carlos desde el 20 de julio de 1983

Carmen Calatayud

Hablamos con Carmen Calatayud, Técnico de Apoyo de la Subdirección General de Humanización de la Asistencia, Bioética e Información y Atención al Paciente de la Comunidad de Madrid.

Celadora desde hace más de 40 años, Carmen fue la primera celadora mujer de la Comunidad, posteriormente Jefa de Personal Subalterno y desde hace más de 6 años trabaja en la Consejería de Sanidad.

Hoy hablamos con ella en Celadores de Madrid para que nos cuente su extraordinaria experiencia como la gran persona y profesional que es.

– ¿Qué es lo que más te gusta de ser celadora?

Trabajar en el hospital ha sido una experiencia que nunca olvidas, al trabajar en este entorno y ver de cerca a personas vulnerables y tan frágiles terminas poniendo pasión y cariño en todo aquello que haces.

De mis primeros puestos guardo muchos recuerdos y un gran cariño al Servicio de Urgencias. Allí aprendí a compartir muchas emociones y a empatizar con pacientes y familiares (la empatía, no le había puesto nombre hasta ahora).

Con sus momentos tristes y días muy duros vas viendo la vida con otra mirada, ayudar a los pacientes, atender y entender a los familiares, todo esto unido a trabajar en equipo con otros profesionales sanitarios y sentir el apoyo de mis compañeros, hace que al finalizar el día te vayas con la satisfacción de haber ayudado.

Siempre he buscado sentirme útil en lo que realizo y aprender cada día de los compañeros.

Me siento muy orgullosa de llevar trabajando 42 años en un entorno sanitario y me considero responsable y constante en los puestos que he desempeñado.

Comencé como celadora con 21 años en 1983, en 1995 fui encargada de turno, posteriormente Jefa de personal subalterno; estuve 4 años como responsable en la Unidad de Informadores.

Estos 6 últimos años estoy como técnico de apoyo en la Sub. Gral. de Humanización y Atención al Paciente.

– ¿Cómo era el trabajo que realizabas cuando empezaste?

Las funciones o tareas que realizaba afortunadamente han ido cambiando.

Las tareas que realizaba eran todas aquellas que requerían esfuerzo físico; cuando estaba en planta comenzaba por la mañana subiendo desde la cocina a los office de hospitalización los desayunos dejando los cántaros de leche.

Como no estaba el oxígeno centralizado cambiaba y reponía las balas de oxígeno, subía la ropa limpia y como no había tolva se bajaba la ropa sucia en “jaulas”, luego se subían los almacenes, los sueros y la farmacia (ahora lo reparten empresas o celadores destinados en esos servicios).

Cuando terminaban las pinches de recoger las bandejas se bajaban los carros a la cocina y tirábamos los cubos de basura a los contenedores del cuarto de basura.

Celador frenando cama

Realizaba el traslado de los pacientes a las diferentes pruebas y luego los tenía que recoger para llevarlos de nuevo a su habitación, en estos momentos existen circuitos que se encargan los celadores de los servicios como rayos, rehabilitación, pruebas diagnósticas, etc..

También bajaba a los pacientes fallecidos a la unidad de velatorios, previamente colaboraba con el personal de enfermería a amortajar.

Después del aseo pasábamos a las habitaciones a realizar con el personal de enfermería los cambios posturales, o movilizar a aquellos pacientes que requerían de nuestra colaboración y junto con los compañeros levantábamos y acostábamos a los pacientes, tampoco disponíamos de grúas eléctricas.

Se rasuraba a los pacientes que tenían programado quirófano (ahí entramos en conflicto al ser celador-mujer, ¿quién rasuraba al personal femenino?)

Rasurado celadores de madrid

Y sobre los materiales, bueno, camas eléctricas!, 5 ruedas!, hidráulicas, se frenan con el pie y tienen un sistema para regular la altura con mando, eso no estaba en nuestras mentes.

Teníamos camas fuertes y duraderas de hierro, nunca se rompían, con una manivela multifunción la cama se subía y bajaba y se frenaba con la fuerza de nuestro brazo. Poco a poco los materiales se fueron actualizando y modernizando.

Los conocimientos que tuve fue a través de la experiencia práctica y aprendí de mis compañeros las habilidades para realizar mejor mis funciones.

Por eso doy mucha importancia a una formación previa y continuada. No solo debemos conocer cómo cuidar al paciente sino cómo cuidar al profesional.

– ¿Encontraste alguna dificultad por ser mujer en un entorno completamente de hombres?

Lógicamente este cambio de mentalidad no era siempre bien vista por todos. No siempre era aceptada por ocupar un puesto que siempre desarrollaban los hombres y esto generaba desconfianza en algunos colectivos.

Los comienzos no fueron fáciles, emocionalmente fue duro, fue un cambio cultural en el que tenía que demostrar día a día que era capaz de realizar el trabajo que hasta ese momento realizaban los hombres, trabajos que requerían fuerza, pero era consciente de ello.

En general tengo muy buenos recuerdos, tuve la suerte de tener compañeros y profesionales de otras categorías que me apoyaron, me respetaron y confiaron en mí, me dieron la oportunidad de demostrar que era capaz de realizar cualquier tarea.

Con el personal de enfermería trabajamos muy bien en equipo, al ser mujer encontraron mi implicación y complicidad.

– ¿Cómo ves el futuro de la categoría?

Creo en la formación continuada, creo en el reconocimiento a nuestra labor y seguro que en un futuro obtendremos nuestra Cualificación Profesional.

Debemos seguir trabajando como hasta ahora, en proyectos, en marcarnos metas, en avanzar y no dejarnos caer en la rutina, poner pasión en cada acción que realizamos y dar visibilidad a nuestra labor en todas las unidades donde desarrollamos nuestras competencias.

Celadoras con pacientes en sillas

– ¿Ves oportunidades de desarrollo dentro de la Humanización?

Tenemos un papel importante en la atención al paciente para desarrollar nuestra parte más humana, desde que entramos en la habitación y saludamos al paciente por su nombre, le trasladamos con una sonrisa, le movilizamos respetando su dignidad, le ayudamos a levantarse y acostarse con amabilidad y respeto.

En todo momento nuestras tareas están centradas en la persona.

Realizamos nuestro trabajo no solo con profesionalidad sino también desarrollando nuestros valores con esos pequeños detalles que nos distingue de los demás.

Las personas que acuden a ingresar en los centros dejan su casa y a su familia para tratarse, para curarse, pero el trato y el cuidado personalizado que se les dará es fundamental para que el paciente se sienta en un entorno humanizado y cuando vuelvan a su casa recordarán también cómo se les ha cuidado.

– ¿Crees que los celadores estamos capacitados para acceder a puestos dentro de los equipos de decisión de los centros sanitarios?

Tenemos y debemos implicarnos, estar representados en todos los grupos de trabajo, es fundamental dar nuestra opinión en aquellas unidades donde influirán nuestras actividades, adaptarnos a los continuos cambios y mejorar en la experiencia es importante en las tomas de decisiones.  

Debemos promover mecanismos de participación a través de jornadas, encuentros y foros como éste, donde nuestra opinión es importante y dar visibilidad a nuestra profesión.

Raúl Jiménez Díaz
Raúl Jiménez Díaz
Celador. Hospital de Fuenlabrada
Accede a más contenidos de Celadores de Madrid
×