¡Nos encanta!
Más de 20 años en la Unidad de Psiquiatría Infantil del hospital Clínico San Carlos
Más de 20 años en la Unidad de Psiquiatría Infantil del hospital Clínico San Carlos
Celadora de la Unidad de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre
Celadora de la Unidad de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre
Hablar de Aurora y Sandra es hablar de dos formas distintas de llegar a un mismo destino: el compromiso con el paciente en uno de los entornos más complejos y humanos del sistema sanitario, la salud mental.
Aurora es experiencia, la mirada de quien lleva años sosteniendo las manos y los miedos de quienes más lo necesitan en el Hospital Clínico San Carlos. Cada día para ella es la confirmación de que eligió bien, que el tiempo le ha enseñado a leer miradas y a actuar con seguridad cuando otros solo ven incertidumbre.
Sandra, en cambio, llegó a psiquiatría por una oportunidad laboral, pero encontró mucho más que un simple puesto de trabajo. En cada jornada en el Hospital 12 de Octubre ha ido descubriendo un mundo que la reta, la enseña y la transforma.
Lo que empezó como un destino temporal se ha convertido en una experiencia que le ha abierto los ojos al valor del acompañamiento humano, en cada conversación, en cada taller y en cada sonrisa de los pacientes.
Dos trayectorias distintas, una marcada por los años y otra por el descubrimiento, que demuestran que el trabajo del celador en psiquiatría va mucho más allá de las funciones que cualquiera imagina.
¿Te animas a conocerlas?
Llevo en el Hospital Clínico San Carlos desde 2004 y he pasado por diferentes servicios. 12 años de turno de tarde y 9 años de turno de noche.
En turno de tarde pase diferentes Plantas en hospitalización: Los primeros años estuve en fija en la planta de Digestivo, en Urología y Cirugía en Traumatología, también estuve en Urgencias, pero he llegado a conocer todos los servicios de hospitalización porque estuve mucho tiempo en el reten por la noche, rotando en todas las plantas del hospital. También estuve en servicios especiales como UCI y Urgencias, actualmente estoy en psiquiatría Infantil en turno de noche.
Empecé a trabajar en marzo del 2020, con la pandemia de la COVID-19.
Trabajar en psiquiatría en realidad fue una elección, quise probar y yo misma lo pedí, puesto que a las mujeres si no lo pedimos no nos mandan.
En la unidad de psiquiatría empecé a trabajar en octubre del 2024, cubriendo una vacante de media jornada.
Para mí ha sido un descubrimiento trabajar en este ámbito, me gusta mucho el trabajo que se realiza y la mayoría de veces es muy gratificante, aunque complejo.
Mi primer día fue duro, iba con miedo y encontré un ambiente un poco hostil, puesto que cuando vas a un servicio de esas características el personal en principio te pone en duda, en definitiva te lo tienes que ganar.
Recuerdo nervios e incertidumbre, el miedo personal de no saber si estoy capacitada para tratar con pacientes psiquiátricos, normas, etc.
La relación que establezco con los pacientes es con cierta distancia, solo intento ser firme y dar una relativa confianza
Mi relación con la mayoría de los pacientes es cercana, hablo mucho con ellos, me gusta hacerlos sentir que empatizamos con ellos y que no son juzgados. Intento siempre dedicarles tiempo jugando, haciendo talleres o simplemente escuchándolos.
Me implico, pero dentro de un límite, puesto que los celadores no podemos tomar decisiones, intento transmitirles confianza y llegar con ellos a un acuerdo para que se porten bien, con amabilidad y con respeto, les gusta que les escuchen, siempre manteniéndome firme y haciéndoles ver que en la Unidad hay unas normas y hay que cumplirlas, la contención verbal es muy importante para este tipo de pacientes.
Mi forma de transmitirles confianza es siendo comprensiva con ellos, asertiva y tratando siempre con cariño.
Todos los días hay algo que te marca, porque cada persona tiene mucha historia a sus espaldas, vidas muy difíciles, momentos malos en los que la cabeza nos “falla” o, a veces, malas decisiones que nos marcan de por vida.
Sandra E.M.
Me marcan en general los menores, me produce ternura que tan jóvenes con 13, 14 y así hasta años ingresen, por ingestas de pastillas, intentos auto líticos.
Algunas veces estos casos me hacen pensar que se debía invertir más en psicología y en psiquiatría a edades tempranas, al igual se tratan otro tipo de enfermedades, porque cada vez hay más menores con este tipo de problemas.
Todos los días hay algo que te marca, porque cada persona tiene mucha historia a sus espaldas, vidas muy difíciles, momentos malos en los que la cabeza nos “falla” o, a veces, malas decisiones que nos marcan de por vida.
Los momentos difíciles y de agresividad, normalmente se gestionan en equipo, afortunadamente en esa situación si hacemos piña.
Intentamos mantener la calma y respaldarnos entre los trabajadores, al final son pacientes enfermos o con trastornos que pueden desencadenar en ellos conductas agresivas. En ese momento sí que hay un poco de nerviosismo, no quieres que pase nada grave y muchas veces es difícil controlar la situación.
Normalmente se utiliza la contención verbal, normalmente funciona y consigues que recapaciten.
Empatizando siempre que sea posible, sin levantar la voz e intentando reducirles el enfado.
Cuando llevas un tiempo y ya te lo has ganado, muy buena relación, al principio cuesta, por que cuando llega una mujer a psiquiatría, es peor aceptada que un hombre por lo de la fuerza física, no se tiene en cuenta la fuerza que pueden llegar a tener las palabras.
Aurora C.
Emocionalmente me afecta, pero intento ser fría, puesto que si no sufriría mucho y no podría estar en esta Unidad.
A veces me afecta porque te das cuenta de que todos estamos expuestos a padecer ciertos trastornos mentales, verlos sufrir me da mucha pena.
Cuando llevas un tiempo y ya te lo has ganado, muy buena relación, al principio cuesta, por que cuando llega una mujer a psiquiatría, es peor aceptada que un hombre por lo de la fuerza física, no se tiene en cuenta la fuerza que pueden llegar a tener las palabras.
Una de las cosas que más me gusta de trabajar en psiquiatría es el equipo, enfermería, técnicos y celadores trabajamos en conjunto sin limitarnos solo a nuestras funciones, al final eso nos ayuda a nosotros y a los pacientes.
Incluso tus propios compañeros Celadores, te ponen en duda por ser mujer.
Creo que dentro de la unidad sí, porque saben el trabajo que realizamos, pero a nivel general es muy desconocida nuestra labor en salud mental.
Hemos tenido algún caso de Celador hombre que igual se ha puesto chuleta con algún paciente, el paciente se ha referenciado con él y a tenido que salir de la Unidad.
Por respeto al paciente no hablo de un caso en concreto.
Cuando sucede que algún paciente está exaltado nos acercamos e intentamos hablar con él, a veces esa persona siente más confianza en uno de nosotros.
En la unidad de salud mental el trabajo en equipo es fundamental siempre, estos pacientes dan un giro de radical en un segundo, cuando hay momentos complicados es importante estar todo el equipo, cuando hay una persona en momento de crisis toda ayuda es poca, sin olvidarse de que con el resto de pacientes también hay que seguir atentos.
En general dentro del equipo sanitario la categoría de celador en sí misma, no parece que la reconozcan mucho, sin embargo, cuando te conocen como persona, ya parece que tu categoría sube de nivel y a ese celador en concreto le valoran, por lo menos esa es mi experiencia, en definitiva, ya dije antes que te lo tienes que ganar y en algunos servicios si eres mujer mucho más.
En términos generales, sin centrarme en el celador, creo que para ser un buen trabajador en una unidad de salud mental hay que ser una persona que empatiza, que es asertiva, positiva y tener sentido común.
En esta unidad los celadores podemos tener un papel más cercano con el paciente.
En todos los caso cuando hay pacientes muy agresivos, hacemos piña y si no podemos nosotros pedimos ayuda a seguridad y también nos ayudamos con otros medios como las contenciones físicas y contenciones químicas.
Para mí lo más gratificante es que los pacientes se alegren al verme, que me digan que se lo han pasado bien en los talleres donde yo he participado y saber que les ayudo.
Para ser un buen Celador de psiquiatría, pienso que tienes que saber cuando tienes que hablar medir tus palabras y cuando tienes que callar, incluso como tienes que mirar, los pacientes de psiquiatría se fijan mucho en tu cara y si les transmiten confianza, a la hora de que tengan algún conflicto van a fiarse más de una persona que les da cierta paz.
Que se nos diese formación en salud mental, dado que aquí se desarrolla un trabajo más psicológico que físico y hay ciertos tips que nos ayudarían a nosotros y al resto.