
Hospital Asociado Universitario Guadarrama.
Desde Celadores de Madrid hablamos con Raquel Blasco Moreno, Coordinadora del Sistema de Calidad y Responsable de Medio Ambiente del Hospital Asociado Universitario Guadarrama.
Raquel ha sido, hasta hace poco, responsable de celadores. Hoy nos habla de su trepidante trayectoria, de obstáculos y soluciones, y de los avances que ha desarrollado con nuestra categoría con grandes pinceladas de innovación.
En realidad yo empecé como Pinche de Cocina, no como celadora. Pero la vida te va llevando y finalmente terminé siendo jefa del equipo de celadores.
Fue por casualidad, una vez que aprobé la plaza de pinche de cocina, el centro más cercano a mi domicilio era el Hospital de Guadarrama.
Os voy a contar mi trayectoria para que veáis lo que es la vida.
Yo empecé de pinche de cocina en el hospital, después me liberé por un sindicado y, durante ese tiempo, se publicó una plaza de jefe de equipo (laboral) a la que me presenté y saqué. El hecho de ir cambiando de puesto me llama la atención. El aprender y ver otros puntos de vista es muy interesante.
El reto más grande al que me he enfrentado fue el cambio de personal laboral a personal estaturario.
Mi categoría ha sido Jefe de Equipo de SSGG (Servicios Generales, laboral) más o menos equivalente a Jefe de Personal Subalterno (estatutario).
Cuando yo empecé en el hospital no había celadores, eran Auxiliares de Obras y Servicios. Introducir una categoría nueva ha sido complicado ya que, aunque nos hablan de categorías equivalentes, eso no es cierto, de hecho, hay grandes diferencias que hay que salvar y es lo más complicado que me he encontrado como responsable.
Pero, poco a poco, con muchas reuniones y ajustes de tareas, hemos conseguido que, cada categoría, asuma sus tareas.
El reto más grande al que me he enfrentado fue el cambio de personal laboral a personal estaturario.
Yo soy fan de los sistemas de calidad ya que me ayudan a estar mejor organizada.
Para mí la clave es eso, la buena organización y previsión. Por una parte, las planillas de trabajo las publicamos anuales, de forma que sabemos en todo momento el personal que necesitamos en cada turno con mucha antelación.
Por otra, siempre procuro tener cuadrantes donde aparezcan las tareas y quién las tiene que hacer, organizado por semanas. Además, tenemos procedimientos normalizados de trabajo (PNT) por categoría y turno de trabajo, donde reflejamos las tareas a realizar en cada uno de los puestos de trabajo por tramos horarios. Todo esto facilita mucho el trabajo y garantiza que prácticamente no se escape nada.
Todos los años hacemos un plan de formación para los celadores. Algunas de las formaciones que hemos dado recientemente son: Herramientas informáticas básicas, movilización de pacientes, método Dotte (otro tipo de movilización de pacientes), uso de las camillas, uso de las camillas del mortuorio, buen trato, etc.
De todos estos cursos los mejor recibidos han sido los de movilización de pacientes y método Dotte.
Adaptar un centro con cultura laboral a uno con cultura estatutaria ha generado conflictos con las funciones que había que llevar a cabo por los celadores y los auxiliares de obras y servicios.
Por ejemplo, los auxiliares de obras y servicios retiran la basura, limpian zonas exteriores, cuelgan cortinas, etc. Pues todas estas tareas se han tenido que regular ya que, a priori, los celadores no deberían realizarlas, teniendo que analizarlas y ver qué categorías debían asumirlas.
Soy de la opinión de que los celadores, efectivamente, deberían de profesionalizarse más. Creo que la labor que hacen en cuanto a la movilización de los pacientes, acompañamiento, traslados en los centros, etc. es clave en la atención sanitaria, y debería ser obligatorio tener una formación específica. Ya que, actualmente, cualquiera con una formación básica (ESO, graduado escolar, certificado de escolaridad) puede trabajar como celador, lo que es totalmente incoherente, porque saber movilizar adecuadamente a una persona con un ictus, fractura, etc. estar en un quirófano u otros servicios, no lo puede hacer cualquiera.
Creo que no se les valora lo suficiente desde el momento en que no se les pide titulación específica para trabajar. Aun habiendo cursos específicos de formación para esta categoría que deberían ser obligatorios.
Para que se les reconozca más, quizás se debería conocer la labor asistencial que realizan y su importancia, y ver la dependencia que tiene el personal asistencial de esta categoría, ya que, de forma continua, piden tener un celador al lado. Por algo será.
Por otra parte, no hay que olvidar los puestos de celadores en otros departamentos como pueden ser los almacenes, etc.
Para que se les reconozca más, quizás se debería conocer la labor asistencial que realizan y su importancia y ver la dependencia que tiene el personal asistencial de esta categoría, ya que de forma continua piden tener un celador al lado. Por algo será.
La profesionalización creo que es el gran reto al que se deben enfrentar. Hay que formarse en todas las competencias que estos centros necesitan.
Además de en estas áreas que se comentan, el buen trato al paciente, escucha activa y el cuidado de uno mismo, pueden resultar de mucha ayuda.
Para no quedarse obsoletos hay que estar continuamente formándose. La parte tecnológica va a ser imprescindible, el conocimiento de herramientas electrónicas y nuevos aparatos será obligatorio. Sin olvidar la parte de humanización, en una época en que todo va dirigido a la tecnología.
El bienestar de los pacientes en un centro de media estancia donde pasan mucho tiempo ingresados es básico. Que el celador entre a la habitación, salude al paciente por su nombre, el paciente le conozca, puedan intercambiar unas palabras, no tiene precio. Incluso ayuda a la rehabilitación y les levanta el ánimo.
No hay que olvidar que trabajamos en la humanización de la asistencia sanitaria. Los celadores trabajamos con personas, no con cosas. En el hospital de Guadarrama, siempre les recordamos que traten a los pacientes como les gustaría a ellos que se les tratara en una circunstancia parecida.
En Guadarrama es clave la organización del traslado de los pacientes al servicio de rehabilitación, logopedia y terapia ocupacional, ya que en cada turno se pueden trasladar fácilmente a más de cien pacientes.
Desde que se prepara al paciente, se recoge en la habitación, se traslada a la unidad que corresponda, se le vuelve a recoger y se le deja en la habitación de nuevo, el celador tiene un papel de suma importancia llevando un control estricto de todo este mecanismo de traslados y movilizando al paciente, desde que se prepara para ir a sus terapias en la habitación, hasta que vuelve.
Los jardines llamados terapéuticos del hospital, se han adaptado para que los pacientes puedan tener las terapias en el exterior, pudiendo disfrutar del buen tiempo y una experiencia más agradable.
En principio, salvo por el traslado de los pacientes a la zona de rehabilitación, los celadores no participan en las actividades de exterior, se realizan directamente por el personal de rehabilitación.
Como se ha comentado anteriormente la formación en buen trato y escucha activa es importante y se realiza periódicamente, también se añaden otras formaciones como recomendaciones de estilo y cultura del centro, donde se dan pautas para la correcta comunicación según las directrices que marca el hospital.